19 marzo 2007

El Abrazo de los Dos Imperios (3)

4.- La caída de los dos Imperios. El mundo árabe.
En el espacio de breves décadas dos grandes saqueos, ambos con importantes repercusiones, golpearon el corazón de ambos imperios: El de Luoyang y el de Roma.
Estos ataques supusieron para las dos civilizaciones el inicio de un periodo de división. Roma se escindió en el Imperio de Oriente y el de Occidente. China entró en el periodo de los 16 Reinos de los 5 Bárbaros. Para los dos pueblos sería un momento de división interna y de inestabilidad. Los contactos con el otro extremo del mundo tuvieron que esperar y, finalmente, desaparecieron.
Aunque China se repuso durante las dinastías Sui y Tang, no ocurrió lo mismo con Roma. La división fue permanente, y sólo el Imperio de Oriente despachó de vez en cuando esporádicas embajadas hacia Sera, aunque sólo era para asegurarse un potencial aliado ante la amenaza turca. China, por su parte, había pasado de un confucianismo de Estado a un budismo oficial, lo que disminuyó todavía más los puntos de contacto con los antiguos amigos romanos. Se abandonó la Ruta de la Seda marítima, y se volvió a potenciar la Ruta terrestre, por los contactos que tenían los 16 Reinos con los pueblos esteparios.
La situación cambió con la reunificación china de los Sui y los Tang. El Estado que crearon, rico, con un ejército poderoso, con una burocracia mejorada (en esta época aparece la primera mención a los exámenes oficiales, el 595), y embarcados en políticas de obras públicas, retomar viejos contactos era cuestión de tiempo.
La excusa fue la construcción de la nueva capital, Daxingchen, con un "Mercado del Oeste" para productos extranjeros. Se intentó recuperar el control de la Ruta terrestre de la Seda, pero los turcos, enemigos principales de los Sui, atacaban una y otra vez estos envíos. Lo que no sabían era que, al hacerlo, creaban un enemigo común tanto para China como para el Imperio de Oriente. Bizancio y Daxingchen firmaron acuerdos comerciales y de asistencia militar y devolvieron su esplendor a la antigua Ruta de la Seda.
La situación de prosperidad fue creciendo. Gaozu volvió al confucianismo de Estado, y Taizong logró finalmente pacificar a los pueblos turcos, que se escindieron en tres grandes bloques. Pero en este momento entró en escena un elemento nuevo: El Islam.
Los pueblos islámicos habían comenzado una importante expansión, cuyas grandes conquistas se iniciaron en el 636. En esta época el Islam como religión llegó nada menos que a Cantón. Ahora bien, ¿qué sabía cada pueblo del otro?
En esta época los contactos son todavía escasos. Deberemos esperar al s. IX para encontrarnos, como narró el mercader árabe Sulaiman, con figuras como un musulmán afincado en Cantón, a quien los chinos le habían concedido poder de resolver conflictos entre musulmanes y dirigir celebraciones. Es decir, que los musulmanes ya tenían en el s. IX nada menos que un Cónsul en la demarcación de Cantón, lo que prueba hasta qué punto se habían introducido en el comercio chino.
Sin embargo, antes de que Sulaiman se encontrara con un Cónsul musulmán en Cantón, muchas cosas deberían ocurrir.
El siglo VIII marcó el inicio del retroceso de la invasión musulmana en Europa. 722 supuso el inicio de la llamada "Reconquista", tras la victoria de Covadonga. Diez años más tarde, el 732, los musulmanes fueron derrotados en Poitiers. Entre ambas fechas, la Europa occidental recuperó el contacto con China.
En 729, en la República de Venecia, se elige por primera vez de forma local a su "Dogo" (gobernante). El designado es Orso, que decide recuperar la importancia que durante la Roma Imperial tuvo el comercio con Sera y despacha por mar enviados con la misión de reestrablecer esa ruta comercial: Sin tierras cultivables, sin materias primas, lo único que puede mantener con vida a Venecia es el comercio, y Orso lo sabe. De este modo, los primeros viajeros europeos con destino a China inician su viaje.
Cuando la embajada veneciana llega a Cantón, la situación no podía ser más propicia. El siglo VIII fue un momento en que las mercancías exóticas estaban marcadamente de moda en China. Lo que los venecianos traen es recibido como agua de mayo. La Ruta marina de la Seda vuelve a ponerse en marcha a pleno rendimiento y, una vez más, por ella llegan las ideas y las innovaciones.
Concretamente, los venecianos trajeron un curioso invento que reportaría no pocos beneficios a las arcas de la República: La impresión por xilografía. La idea es asombrosamente práctica para los pragmáticos venecianos. A los pocos meses, salida del taller del primer impresor del mundo occidental, un maestre veneciano, se publica la primera Biblia realizada por xilografía. El mismo libro que Gutenberg elegirá cuando, siglos después, copie la invención china de los caracteres móviles, llegada igualmente por mar.
Y eso no es todo. Los venecianos también traen de China (como denominan ahora a Sera) otra importante invención: La pólvora. Los chinos todavía no le habían dado una utilización militar, y no lo harán hasta el 904. Pero los europeos, acuciados por guerras internas y por la amenaza islámica, se ven en la necesidad de desarrollar una ventaja táctica importante, y la pólvora tiene todos los visos de serlo. Tras años de arduos trabajos de los alquimistas occidentales, se empieza a utilizar la pólvora como arma de forma sistemática en las guerras medievales. Ello explica la crudeza de las mismas, y lo rápidamente que se abandonó el modelo de lucha de los caballeros, cuya armadura de poco les servía para protegerse de las armas de fuego.
Mientras todo esto ocurría en Europa, la caída de la dinastía Tang en China supuso la pérdida de Asia Central y, por consiguiente, de la Ruta de la Seda terrestre. Pero ello no hizo disminuir los contactos con Occidente, sino todo lo contrario: Se potenció aún más la Ruta marítima.

(Entrega final: El expansionismo chino. Los Yuan).

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1 Comments:

Blogger Rafael Macías Cañizares said...

Saludos desde ArtBox. Te linkeo a mi blog ;).

Ikrus.

3/20/2007 1:17 a. m.  

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