08 marzo 2007

Dos verdades incómodas

¡Saludos!

Por fin, una entrada sin relación directa con China (la relación indirecta la podéis encontrar aquí).

Ayer salió a la venta por aquí el DVD de “An inconvenient truth”, el oscarizado documental de Al Gore sobre el cambio climático. Que, por cierto, viene embalado con materiales 100% reciclados, según dice.

La verdad es que creo que esta película debería ser de visionado obligatorio en cualquier escuela… y en cualquier Gobierno. Sus datos demuestran lo equivocadas que están las teorías negacionistas (que si los científicos no se ponen de acuerdo, que si el cambio climático es algo cíclico, que si no está causado por el hombre,…). Además, acaba con un mensaje de esperanza en que podemos evitar lo peor, aunque nos deja bastante claro las consecuencias que vendrían –que ya están viniendo- con “lo peor”. La versión en DVD, además, incluye una actualización de los datos, de acuerdo con lo ocurrido un año después de la edición de la película.

Aparte de sus dos Premios de la Academia (al mejor documental y a la mejor canción, nada menos), “An inconvenient truth” ha sido noticia indirecta estas semanas por otro motivo.

De hecho, Al Gore se está enfrentando a una segunda verdad incómoda. Que hay que practicar lo que se predica. Concretamente, le han echado en cara que su gigantesca mansión consume 20 veces más energía que una casa de cualquier ciudadano de a pie. Igualmente, se le acusa de haber usado su film con fines electoralistas. O incluso se ha llegado a generalizar el ataque contra el ecologismo en abstracto, diciendo que se está dando un acento exagerado al problema del cambio climático para que intereses ocultos se enriquezcan con las nuevas tecnologías ecológicas.

Honestamente, no veo dónde está el problema en todo esto (y, ya puestos, me desagrada esta política de matar al mensajero)

Pongamos que sea cierto todo. Que hay intereses económicos que se quieren aprovechar del ecologismo, que Al Gore es un despilfarrador energético, que solo se busca que los Demócratas vuelvan a la Casa Blanca…

Bueno, creo que nada de eso le quita validez al mensaje original: Hay un problema ecológico en nuestro planeta, y debemos solucionarlo ya.

¿Intereses ocultos? Seguro. Pero todos los grupos con poder (particularmente, los partidos políticos) los tienen. Mi pregunta sería: ¿Preferimos darle el poder a alguien que tenga intereses ocultos en los ramos del armamento y el petróleo, o a alguien que los tenga en las energías renovables?

La verdad, prefiero que tenga el poder alguien que busca enriquecerse con la ecología, que alguien que busca hacerlo con las armas.

¿Al Gore no cumple lo que predica? Está por ver. Pero, insisto, no me importaría que Al Gore fuera un hipócrita si a cambio consiguiéramos un giro en la opinión pública mundial sobre los problemas medioambientales.

Dicho de otro modo: Pocos gobernantes mundiales se mueven por idealismo, si es que alguno lo hace. Muchas veces, lo que buscan es el poder.

Si con Al Gore se inicia una moda de políticos oportunistas que adoptan medidas ecológicas solo para ganar votos… bienvenida sea. Prefiero eso a políticos oportunistas que recalifiquen terrenos o provoquen guerras.

Así, al menos, por una vez nuestro planeta saldría ganando con la demagogia de la clase política.

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2 Comments:

Blogger zar said...

La pelicula tiene un guión muy bien escrito y esta enfocada principalmente hacia el público norteamericano...

Estoy de acuerdo con lo que expones.


Saludos

:))

3/12/2007 4:33 p. m.  
Anonymous Fabián Plaza said...

Gracias por el comentario, y bienvenido a DTuC. ;)

3/12/2007 4:44 p. m.  

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