23 abril 2007

El Islam: Creencias comunes

a) Nociones genéricas.

El Islam es la tercera gran religión monoteísta, en riguroso orden “de aparición”, surgida después del judaísmo y el cristianismo. Con ellas comparte bastantes similitudes; probablemente, porque Mahoma ya tenía conocimiento de ambas cuando fundó el Islam en el siglo VII.

De hecho, el Corán contiene referencias a personajes tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo: Adán (Adam), Satán (Shaytán), Moisés (Musa), Abraham (Ibrahim), Jacob (Yaqub), Jesús (Isa),... Más aún, según la tradición islámica, el propio texto del Corán fue revelado a Mahoma por el Arcángel Gabriel, al que se denomina Yibril.

En este sentido, conviene recordar que el Islam considera tradiciones hermanas, aunque desviadas, tanto al judaísmo como al cristianismo. Se refiere a los creyentes de ambas con el término genérico "los del Libro" ("Ahl al-Kitab"). La diferencia que establece con estas tradiciones es que, desde su punto de vista, el Corán nos ha llegado tal y como fue transmitido por Dios/Alá, mientras que la Torá y la Biblia han sufrido modificaciones por manos humanas, con lo que su mensaje original se ha perdido. El Corán sería, pues, una renovación de este mensaje. El Islam niega asimismo el carácter de divinidad de Jesús, al que considera un profeta más. También se opone a la idea de la Trinidad cristiana, dado que para los musulmanes Dios/Alá es uno y no admite más encarnaciones o personificaciones.

El Islam cuenta con su propio calendario. Éste tiene su inicio en la llamada "Hégira", la emigración de Mahoma desde La Meca a Medina (ambas ciudades son santas para los musulmanes; en la segunda se encuentra la tumba del Profeta). Este hecho se produjo en el año 622 de la era cristiana.

El año musulmán no es solar sino lunar. Se compone de 12 meses que tienen, alternativamente, 30 y 29 días y forman ciclos de 30 años. Con lo cual, el año tiene 354 días (que se convierten en 355 en los años bisiestos). Por ello, adaptar el calendario islámico al gregoriano no puede hacerse simplemente añadiendo 622 años. Esto implica igualmente que las festividades musulmanas se celebran en días diferentes del calendario gregoriano cada año.

Por último, aclarar que el Islam no tiene un cuerpo de sacerdotes jerárquicamente definido, dado que cree en la práctica religiosa sin intermediarios entre el creyente y Dios/Alá. Los imanes (del árabe "imam") son considerados más bien guías religiosos, que en muchas ocasiones son nombrados o aceptados como tales por la comunidad en la que predican.


b) Los “cinco pilares”.

La fe musulmana tiene su base en cinco conductas, que son denominadas genéricamente los "cinco pilares". Estos son:

- Sahada (testimonio de fe).
Este pilar supone la entrada del creyente en la Umma. Para convertirse al Islam, el creyente debe pronunciar la frase "soy testigo de que no hay más divinidad que Alá, y que Muhammad (el nombre árabe del profeta Mahoma) es su mensajero".

- Salat (oración).
Los musulmanes deben orar cinco veces al día, mirando en dirección a La Meca. Las oraciones son fayr (antes del amanecer), dhur (a mediodía), asr (a media tarde), maghrib (tras el anochecer) e ishaa (por la noche antes de la oscuridad completa).

- Saum (ayuno).
Los musulmanes deben ayunar durante el mes de Ramadán, el noveno mes del calendario islámico, en el que se rememora el momento en que Dios/Alá reveló el Corán a Mahoma. Este ayuno debe entenderse en sentido amplio, e implica abstenerse tanto de comer como de beber y de mantener relaciones sexuales entre el amanecer y el anochecer.

- Zakaat (caridad).
Cada musulmán, de acuerdo con su capacidad, está obligado a ayudar económicamente a los necesitados. Los musulmanes consideran que esta aportación purifica sus almas. Al Zakaat también se le llama en castellano "azaque".

- Hajj (peregrinación).
Una vez en la vida, si se dispone de los medios y la salud para hacerlo, los musulmanes deben peregrinar a La Meca (Arabia Saudita) para visitar la piedra Kaaba. De hecho, esta es posiblemente la celebración más importante del Islam, llamada "Fiesta del Sacrificio". En ella se recuerda el momento en que Dios/Alá ordenó a Abraham el sacrificio de su hijo. Sin embargo, los musulmanes no creen que se le pidiera sacrificar a Isaac, hijo de Sara, sino a Ismael (hijo de la esclava Agar), padre de los pueblos árabes.


c) El Islam y la Ley.

Existe alrededor de una treintena de países donde el Islam es religión oficial. De ellos, la mayoría utiliza los contenidos de esta religión también como base legal. Esto es así porque el Corán, además de ser un libro de carácter religioso, tiene una serie de instrucciones que entran de lleno en el campo del Derecho Civil. Así, el Corán regula, entre otros, el régimen matrimonial, el divorcio, la sucesión por causa de muerte, las obligaciones familiares e incluso un básico sistema de responsabilidad por daños. De modo que la frontera entre lo meramente religioso y lo jurídico se difumina con facilidad en los países de religión oficial islámica.

En la "sharía" (ley islámica) existen dos grandes fuentes: El Corán y la Sunna.

El Corán está dividido en 114 "suras" (capítulos), que a su vez se dividen en "aleyas" (versículos), en una estructura similar a la de la Biblia. Es la fuente principal del Derecho Islámico, que ha sido aceptada por todos los musulmanes sin importar su tradición concreta (suní, chií,…). Las leyes islámicas que están expresamente mencionadas en el Corán son denominadas “hudud”. Entre ellas podemos citar la prohibición del homicidio, relaciones sexuales extramatrimoniales, consumo de alcohol y juegos de azar. Sin ánimo de ser exhaustivos, podemos mencionar algunas suras donde el Corán regula materias de Derecho Civil: La Sura de la Vaca, la de las Mujeres, la de los Botines de Guerra, la del Viaje Nocturno, o la de la Luz.

La segunda fuente del Derecho Islámico es la Sunna. Se considera como tal los dichos y hechos de Mahoma, así como los de las primeras comunidades islámicas. En realidad la Sunna no es un texto, sino un conjunto de "hadices", tradiciones originariamente orales que explican los actos y las palabras del Profeta. En este sentido, pues, los hadices guardan una cierta relación con los Evangelios cristianos. Existen distintas colecciones de hadices, algunas de las cuales solo son aceptadas en una tradición concreta del Islam.

El Islam tiene su propia jurisprudencia y su doctrina jurídica. De la primera se encargan los "takzir", jueces. Estos pueden dictar Sentencia basándose en el Corán y la Sunna. De la doctrina se encargan los ulemas o mulás, que son eruditos en religión que interpretan los preceptos de la sharía.

Esta interpretación, en el fondo, tiene una gran importancia. Esto se puede ver con claridad estudiando algo de tanta actualidad como la respuesta que da el Corán al problema de la violencia. Si acudimos a la llamada Sura de los Botines de Guerra, podemos leer:

"Y combátelos hasta que no haya más oposición y la práctica de Adoración se dedique por completo a Allah" (Corán 8:39).
"Si das con ellos en situación de guerra, haz que sirvan de escarmiento a los que vengan detrás; quizás así recapaciten" (Corán 8:58).

O idénticas referencias en la Sura al-Tawba:

"Combatid contra aquéllos, de los que recibieron el Libro, que no crean en Allah ni en el Último Día, no hagan ilícito lo que Allah y Su mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera práctica de la Adoración, hasta que paguen la yizia (impuesto) con sumisión y aceptando estar por debajo" (Corán 9:29).

Todo esto podría hacernos pensar que, como se ha dicho a veces, el Corán es un libro que preconiza la violencia sin freno. Sin embargo, acudiendo a otras aleyas leemos igualmente:

"Combatid por la Causa de Allah a quienes os combatan. Pero no os excedáis, porque Allah no ama a los agresores" (Corán 2:190).
"Y si se inclinan a la paz, ¡inclínate tú también a ella! Y confía en Allah" (Corán 8:61).
"Si se apartaron de vosotros y no os combaten, y os ofrecen la paz, entonces Allah no os faculta para subyugarlos" (Corán 4:90).

Y con esto da la impresión de que, como también se ha dicho a veces, el Islam es una religión de paz. En realidad, pues, todo depende de cómo se quiera interpretar las aleyas, o la importancia relativa que se otorgue a cada precepto. Será el criterio subjetivo del ulema o el imam el que determinará el sentido que se debe dar al Corán en su conjunto y, por ende, el carácter global de la religión islámica.

Entrega final: Tradiciones y diferencias ideológicas.

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